Desde el charco

lunes, mayo 15, 2006

El valor de los juegos de mesa

Desde nuestros orígenes no precisos, los juegos de mesa han formado parte de la cultura del pueblo en todas las etapas de la vida del hombre, y en las distintas comunidades se han realizados teniendo en cuenta las características propias del lugar. Así, al pasar de los años los juegos se han relacionados con el medio y las características en que han vivido el hombre, estos juegos mantienen importancia vital para la cultura del país y para el empleo del tiempo libre.

Jugando se aprende a tomar las cosas de una forma diferente, alimentando el espíritu lúdico, ese resorte por el que se es capaz de estar horas inmersos en los avatares del juego y abstraídos de casi todo, y por supuesto, de las circunstancias que definen la vida rutinaria. En una partida de ajedrez o en un juego de preguntas y respuestas, los compañeros valorarán la pericia del contrario, pero cuando acabe la partida todo quedará ahí, y cada uno vuelve a ser quien era. Habrá quien quiera siempre ganar, demostrar a los demás que es el que más sabe. Pero también quien adopte una actitud desinteresada, sin inmiscuirse demasiado en el juego.

Por eso, los juegos de mesa forman directa e indirectamente el carácter y la personalidad. Se trata de pasar un buen rato. Un elemento presente -Psicológicamente hablando- y muy positivo, en estas sesiones lúdicas, es la risa. Los roles que cada uno interpreta jugando tienen mucho que ver, lógicamente, con los rasgos de su carácter. Jugando se conoce a la gente de otra manera, y las sorpresas son frecuentes, sobretodo en los niños.

Jugar es también comunicación, una actividad de ocio relajada, divertida y permisiva. En la lotería, bingo, ruleta, quinielas deportivas o máquinas tragamonedas, el azar es el elemento motor, ya que el jugador depende, según los juegos, casi totalmente de la suerte. Pero en los juegos de mesa, aún manteniendo ese componente de azar (la carta que toque o la ficha o tarjeta que salga influye en el resultado final), intervienen decisivamente los conocimientos, la intuición, la pericia, el dominio de los nervios, la capacidad de interpretar las “jugadas” del contrario.

La edad de jugar no se acaba nunca, y según los psicólogos, jugar retrocede a la infancia. Además de los propios elementos del juego, las habilidades y capacidades que se favorecen jugando son muy interesantes. Se ejercita la memoria, la intuición, el estudio de los demás, la experimentación. El juego traslada muchos aspectos de la vida a un marco más permisivo, menos rígido y agobiante.
Puedo decir con todo el orgullo del mundo, que la inclusión de los juegos de mesa en la acertada estrategia -deliberada o no- de mis padres en el desarrollo de mi niñez, jugó un papel primordial. Pedro mi hermano fue mi compañero (y rival) predilecto en cada uno de aquellos encuentros de Monopolio, Carreers (extinto), Buen Viaje, Sorry y otros muchos no menos extraños, apartando el consabido e increíble set de Legos de Juan.
Pero dejando de lado mi opinión sobre lo acertada de aquella estrategia y lo bien que le hace al niño en esa etapa de crecimiento, quiero hacer referencia al ahora, momento en el cual, a mis 27 años, sigo lanzando los dados de los mejores juegos de mesa que existen con amigos no necesariamente menores que yo. Es que hay que reconocerlo: somos enfermos de los juegos de mesa.
Le metemos a todo: desde Risk en todas sus versiones: Risk con plomo, Risk Star Wars, Risk Godstorm, Risk Lord of the Rings (en la foto) Axis and Allies (igualmente: con plomo, Pacific, Europe, etc), Stratego, el juego de estrategia Lord of the Rings (donde a pesar de que se juega en equipo contra un enemigo invisible, perdimos)......y pasando hasta lo más insólito: Imperio Cobra, Uno, Tabú, Asalta la caja, El Padrino y próximamente Clue y cuanta vaina desconocida vaya saliendo, eso si, que sea para mayores de 8 años.
En pocas ocasiones nos preocupa quién será el mejor, quién gana o quién sale peor, pero en otras ocasiones logramos crear escenarios dignos del más alto ranking de club de nerds del mundo, casi compitiendo con los jugadores de rol, quienes tienen su propio mundo paralelo al nuestro.
Los juegos pueden llegar a sorprender a muchos padres, en el caso del ajedrez, puedo decir sin sonar pedante, que me permitió traer medallas y trofeos a mi casa durante todo el tiempo que estuve en el colegio, inclusive después. En el caso del Backgammon, es sorprendente ver cómo Pedro -nuevamente, mi hermano- logró descifrar el enigma que representa entender cómo demonios se juega y ahí está metido en internet jugando con alemanes que son los papas de la molleja esa. En el caso del Monopolio, sorprende ver cómo la gente es capaz de sacar las espuelas en pro de la defensa de su patrimonio, a veces llegando a usar frases como "yo no firmé ningún papel, págame el alquiler" en boca de una amiga en cierta ocasión, jejeje.
Cuando una persona ha comprendido y asimilado el valor de la diversión en algo tan simple como un juego de mesa, es capaz de comprender y apreciar los intereses y preferencias de los demás, siempre dispuesto a compartir las diversiones que otros proponen aunque no sean de su total agrado, porque ha descubierto la importancia de la convivencia.
Los invito a probar, también a jugar cuando les dé la gana.
Creo que el valor de los juegos de mesa va mucho más allá de hacer pasar un buen rato a los niños, también es capaz de mantener la comunicación en los adultos, en familia o amigos.....¿nerds? ¡¡a mucha honra!!

4 Comments:

At 11:19 a. m., Blogger Juan Febres said...

Te acuerdas del rompecabezas de Oxford? O las teorias locas de intercambios de piezas en nuestros inicios del ajedrez, p.ej. "No puedes comerme la reina por que te como el peon" jejeje...
Los legos eran la forma mas facil de moldear la imaginacion por lo menos para mi, pero no puedo contar la cantidad de veces que gozamos jugando Monopolio, Napoleon, Imperio Cobra, Sorry, Ludo (con Maria), y hasta burro con cartas! (Ademas de como dice maite, el parecido con la vida real es asombroso, no se te parecen los hombres cobra a ciertos diputados, o Jesse Chacon al agente secreto? jajaja)

Mi recomendacion final es que no juegues Monopolio con amigos turcos. La ultima vez que presencie un juego de esos, Roberto se "asocio" con Aref y eran dueños de todo el tablero....

 
At 6:55 p. m., Blogger Juan Febres said...

Ademas, se me olvido comentarte, parte de mi "encanto cultural" jajajaja se lo debo al conocimiento aunque sea de los titulos de las obras literarias de las barajitas aquellas... Varias veces he presenciado "Quien quiere ser millonario" y sale una pregunta de esas bien rebuscada y uno afirma con prontidud y seguridad: "Bernard Shaw"! jajajjaja

Te apuesto tambien que sabes la ubicacion aproximada de todos los "puebluchos" del Amazonas y Bolivar gracias a la "Vuelta a Venezuela"

 
At 12:25 p. m., Anonymous Anónimo said...

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