Caught between the moon and New York City
Yo elaboré una lista de mis 10 conclusiones finales sobre el viaje, acerca de las impresiones que recibí y que iba percibiendo en cada paso que daba:
1) La gente cambió: Los cambios que vi en la gente fue una de las cosas más asombrosas. No conseguí una sola persona que no me dijera los buenos días o que no me preguntara cómo estaba o algo así. La cortesía que durante épocas anteriores brillaba por su ausencia y que uno puede ver en películas de los 70 y 80 en Manhattan, donde reina el "sálvese quien pueda", ahora es notoria en todos los rostros, al menos en los norteamericanos. Uno sabe que New York es una ciudad turística para el resto del mudo, así como ellos mismos lo saben de sobra y asumieron ese papel hace mucho tiempo, eso no es nada nuevo....pero ahora es como si ese factor se hubiese afirmado y consolidado aún más. La impresión que me dio a mi, es que te tratan como gente, seas de donde seas y nunca te va a faltar quien te ayude con una dirección, un problema o con información, y siempre con cortesía.
2) Multiplicación de la población asiática: otra cosa aombrosa. Por donde quiera que uno ve puede observar gente de Japón, China o Corea, dejando bien claro que quiero referirme a esto como un fenómeno sociológico interesante y NO como una simple crítica racial. Ya uno sabe que la parte de China Town en Manhattan es grandísima, pero ahora es muy fácil observar en todos lados, hasta en Jersey, asiáticos de todos los países. sin exagerar puedo decir que estando en la calle habían 3 por cada uno del resto del mundo.
3) Los gringos cuidan sus cosas: aqui es donde uno se convierte en "pitiyanqui". Es una de las conclusiones más obvias que uno puede hacer al visitar el "Imperio". No es difícil ir descubrir que el funcionamiento de las cosas se debe a que los norteamericanos -al menos el gringo medio- cuidan sus cosas. Cuidan sus parques, sus plazas, sus carreteras, sus playas, sus servicios públicos y privados, tienen organizaciones que supervisan, que reparan, que mantienen, que vigilan, que mantienen el orden...y saben que funcionan. Por eso es que uno puede ver sin problema que a punta de disciplina es que mantienen a todo el mundo "en la raya", pero una disciplina verdadera y no surreal como sucede lamentablemente en nuestro país.
4) El daño extranjero: la contraparte de la conclusión número 3: parece increíble, pero después de escuchar los testimonios de Yaya y Declan, así como experimentar de mi propia cuenta, descubrí que son precisamente los extranjeros que residen en EEUU los que van a acabar con esa vaina. Es lamentable tener que generalizar, pero es que son muy pocos los que de verdad asumen las pautas de vivir en un país QUE NO ES EL TUYO. Pero tristemente hay muchos que creen que pueden llegar allá y hacer lo que les de la gana. Sólo por decir un ejemplo que ilustre lo anterior, en una ocasión que me devolvía de Manhattan en bus, pude notar, al igual que el resto de los pasajeros, que el chofer además de grosero, colocó la música (vallenato) a todo volúmen- cuando eso no está permitido en los buses- quería ir a la velocidad que le daba la gana -cuando es IMPOSIBLE allá...le molestaban las colas (pero de manera exagerada, como si tuviese una bomba en el bus) y finalmente desbordó en la grosería cuando intentó rebasar una fila de carros, para hacer una maracuchada (cosa que nunca vi allá hacer a nadie) sin embargo un pasajero se quejó de la maniobra y el tipo como que se acordó de que llevaba gente. Antes de bajarme de aquél caballo supe que el tipo era venezolano...entonces en perfecto español lo mandé a cagar, pensando en la lástima que representa el hecho de que un imbécil como ese nos de a todos mala fama. Qué triste.
6) Economía en alerta: yo no lo sabía, pero mi viaje coincidió con un momento importante en la economía estadounidense, en la cual la pésima administración Bush dejó a norteamérica en su peor situación económica desde hace mucho tiempo, al punto que los gringos aseguran que Bush ha sido sin lugar a dudas el PEOR presidente en la historia de Estados Unidos. Esto hizo que me consiguiera con precios asombrosamente bajos para cualquier cantidad de ítems, especialmente electrónicos como la laptop, que costando allá sólo 600 dólares, pude verificar que acá en Venezuela sobrepasa los 4 millones de bolívares. Buenísimo para todo aquél que quiera planteárselo de negocio.
7) Al diablo el "qué dirán": en realidad esta apreciación no es nueva, pero esta vez me dió chance de reafirmar aquellas impresiones que tuve en mi primer viaje: no existe un código de vestimenta o de conducta, y nadie se mete con nadie. Uno puede ver desde el típico punk, con el pelo que podría captar HBO cual si fuera una antena, hasta ejecutivos en flux volando sobre una patineta por toda la 5ta avenida. Este tipo tenia hasta el maletín. Y nadie mira a nadie como diciendo "mi arma!". Qué felicidad.
8) La gasolina: un mono en la espalda. Estando allá pude verificar cómo la gasolina representa el calvario para los norteamericanos. Yaya solamente llenó una vez el tanque de gasolina de su carro y costó 70 dólares, el equivalente aquí en bolívares de más de 200mil. Y sabes que no te va a durar mucho. Le decía a Declan que yo llenaba el mio con 3000 bolívares (1 dólar) y que con eso podía llegar a Punto Fijo sin recargar... él se quedaba con la idea en la cabeza. No es de extrañarse la carrera por conseguir nuevos recursos energéticos alternativos al petróleo, que Chávez regala a todos los países del mundo.
9) Si me tocas, te demando. Otra cosa a la que habría que acostumbrarse, la facilidad de la gente para demandar a los demás por cualquier pendejada. Si te tropiezas conmigo y me cae tu café en las piernas, te demando. Si me resbalo con una concha de cambur en la calle, demando al de la limpieza. Si me pica la cabeza, demando a la compañia de Shampoo. Una vez más, los principales protagonistas de los cuentos que escuché sobre demandantes en asuntos ridículos: extranjeros que quieren "dinero fácil" a costa de los demás. Un 70 u 80 % de esos extranjeros, latinos.
10) Que vivan los cupones!: que gratificante es ver cómo las promociones, rebajas, cupones de descuento y otras facilidades de verdad funcionan. A punta de cupones pude hacer desastres con las compras y otros gastos, al punto de poder comprar un par de gomas en $2,40, increíble pero cierto. Papá suele tener una teoría aquí en Venezuela sobre premios que se terminan convirtiendo en castigos, por ejemplo, ciertos "cupones" de cine o comida en los que uno se ve forzado a leer las letras pequeñas para no caer en la trampa de echarse la boquilla de ir y que le salgan con el popular "lo siento señor, pero este cupón sólo aplica los días martes a la medianoche de un día 20 de febrero del año entrante, y tiene que venir acompañado por su tía abuela y un notario del Ministerio Público cuyo segundo nombre no sea Andrés, sólo puede consumir montos inferiores a 0.50 bolívares y está restringida su compra a mercancía de hace 5 años, de resto puede DISFRUTAR de todas nuestras otras promociones" y zas! te lo metieron.
Pero bueno, de vuelta a la realidad...con respecto a las 10 conclusiones, hay dos cosas que uno sabe que no debe hacer: comparar y echarle paja a su propio país, o como decimos popularmente aqui "orinar en contra del viento". La reflexión es más bien acerca de lo que podemos hacer nosotros, no para imitar, pero sí para estar a la altura de un nivel cultural superior al que ya estamos acostumbrados en Venezuela. Porque no es cuestión de decir allá es mejor esto o es mejor aquello, sino que nosotros podríamos ser inclusive mejores en muchos aspectos, aprovechando todo lo bonito que tiene Venezuela para ofrecer, pero que lamentablemente no sabemos (o queremos) hacerlo. En este momento en Venezuela también están operando cambios, pero los mismos no están encaminados al progreso sino al deterioro, al abandono, a la pobreza, a lo obsoleto.
Sólo por poner un ejemplo sobre el tapete: en el viaje de NY a Atlantic City yo conté -sin exagerar- unos 10 puestos de peaje. Pero tienes carreteras en IMPECABLE estado, con toda sus señalizaciones competas, patrullas vigilando, normas de uso y pare de contar. Aquí, se decidió sin consulta, como un mero CAPRICHO presidencial la eliminación de los peajes sin justificación, para que las carreteras "se mantengan solas", apoyando el centralismo, el retroceso y cambiando el mantenimiento por el abandono. Resultado: carreteras que continuarán deteriorándose, igual o peor volumen de colas en los puestos de peaje, cero vigilancia y patrullaje y por supuesto, un aumento desmesurado de accidentes de tránsito provocado por gente que no sabe utilizar las carreteras porque no tienen quién lo impida.
Pero en fin, para no terminar el blog con una nota negativa, sólo puedo hacerlo invitando a todo aquél que tenga la posibilidad de echarse un viajecito al norte, con la mira en NY, a que en el trajín del turisteo se detenga a escuchar, a ver, y a sentir una ciudad que con 17 millones de personas encima funciona como un reloj suizo. Hay tanto que hacer, diferente a comprar y ver la estatua de la libertad, que en realidad uno piensa que se le hacen sumamente cortos los días, y muy larga la espera para volver.
Pero volveré. Saludos a todos!

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